Marzo 2008


Hoy es el último día de una larga, quizás demasiado larga, campaña electoral. He hablado con ciudadanos y ciudadanas que me han dicho, “José Luis no te dieron ni 100, ni 10, ni un solo día de gracia cuando llegaste al Gobierno; desde el primer momento se dedicaron a intentar hacer naufragar tu proyecto”.

Como casi siempre ocurre, la visión de la ciudadanía es la más objetiva, porque ve este mundo nuestro de la política con la suficiente distancia como para sacar brillantes conclusiones.

Es cierto que algunos empezaron la campaña electoral el 15 de marzo de 2004. Desde ese día no he contado con el respaldo del principal partido de la oposición en ninguno de los temas de Estado que he tenido que afrontar en estos cuatro años.

Pero hoy, el último día de campaña, no quiero hablar del pasado ni de la actitud que ha tenido el Partido Popular. Hoy quiero aprovechar este espacio privilegiado que me ofrece 20minutos para pediros a todos y a todas, humildemente, que vayáis a votar el próximo domingo. Votar a quien sea pero votar, porque si no lo haces, serán otros los que decidan por ti.

Yo escucho a algunas personas, especialmente jóvenes que dicen aquello de “yo paso de la política”. Están en su derecho, pero me gustaría recordarles que aunque ellos y ellas pasen de la política, la política no pasa de ellos. Su vida cotidiana, su trabajo, sus estudios, su ocio… todo dependerá en buena medida de quién gane las elecciones del domingo. Por eso os pido que busquéis la opción política que mejor os represente y la apoyéis con vuestro voto.

El domingo, 9 de marzo, es nuevamente el día de los ciudadanos y de las ciudadanas. Se elige entre seguir avanzando por la senda de la convivencia, del progreso social y económico, de la consolidación de las libertades y los derechos, del reparto justo y equitativo de la riqueza que hemos conseguido crear en los últimos años… O se elige regresar al pasado, retroceder a la crispación, a la falsedad y al intento de enfrentar a unos españoles con otros por el simple hecho de vivir en sitios distintos, porque no tienen el mismo color de piel, las mismas creencias o, sencillamente, porque piensan de forma diferente.

El domingo nos jugamos mucho y el voto de una mujer vale igual que el de un hombre, el de un joven igual que el una persona mayor, el de un pobre igual que el de un rico. Con el voto se consiguen cambios históricos. Fue por vuestro voto en el año 2004 por el que tuve la fuerza para retirar las tropas de Irak, para aprobar una ley de Igualdad, una ley de atención a las personas dependientes, un incremento de las becas, del salario mínimo y de las pensiones. Fue vuestro voto el que me permitió acabar con la discriminación que sufrían las parejas del mismo sexo, el que me ayudó a crear ayudas para el acceso a la vivienda y el que consiguió que creáramos tres millones de empleos, muchos de ellos estables.

Hemos cambiado muchas cosas pero aún hay dificultades y queda mucho por hacer. Por eso no te quedes en casa el domingo. Vota a quien quieras pero vota para que nadie decida por ti.

Artículo escrito por José Luís Rodriguez Zapatero en http://blogs.20minutos.es/psoe-9m/post/2008/03/07/que-nadie-decida-ti

El Domingo vota con todas tus fuerzas, por diferentes razones.

Si tú no vas a votar el PP vuelve.

Porque no es lo mismo

Si quieres que gane Zapatero, vota a Zapatero

A 623 euros asciende el incremento que cada español logró en su renta anual entre el 2000 y el 2005, gracias a los inmigrantes. Los beneficios netos del Estado con las contribuciones de los inmigrantes se elevan a 5.000 millones de euros, diferencia entre lo que cotizan y el gasto que de los servicios que reciben. La mitad del incremento del Producto Interior Bruto español se debe a la inmigración. Las pensiones de 900.000 españoles se costean con los inmigrantes. Dado que vienen a trabajar, se da la paradoja de que tienen una tasa de actividad 10 puntos más alta que los españoles, entre los que hay 7,5 millones de jubilados. Frente a esta cifra, sólo 60.000 jubilados extranjeros, de los que hay que restar los pensionistas europeos que se retiran a España.

 

            Las Comunidades españolas con más inmigrantes son las que más han crecido. Caso singular es Aragón donde, aunque el índice de inmigrantes dista de estar entre los más elevados (41.000 personas), el crecimiento económico de nuestra Comunidad supera ampliamente los promedios de España y de Europa, por encima del 4 por ciento.

 

            Son datos oficiales que no extrañan al ciudadano: sin saber estadísticas, ve cómo crecen los núcleos rurales, aumenta la natalidad, se abren nuevos colegios o se recogen cosechas que quedarían yertas en los campos sin las manos de los inmigrantes.

             Los datos merecen una seria reflexión, además de cuantas reflexiones merecen la igualdad, la dignidad y la justicia de todas las personas, sea cual sea su procedencia. Hablan también de nuestro bienestar, al margen del reconocimiento que España debería dar a cuantos inmigrantes cayeron víctimas del terror el 11-M o en la T-4. Desde luego, demuestran lo evidente: que quienes proponen recortar derechos al inmigrante, discriminarlo en la aplicación de la Ley del resto de los españoles, mienten descaradamente. Y poco, muy poco, parece importarles el futuro económico de España.